Geomallas
Las geomallas pueden formar parte de soluciones de refuerzo superficial y control de erosión en taludes, de acuerdo con las condiciones del proyecto.
Su aplicación debe evaluarse según el comportamiento del terreno y el tipo de protección requerida. No sustituyen por sí solas los sistemas específicamente diseñados para contener desprendimientos de rocas.
Bioingeniería de suelos
La bioingeniería de suelos combina técnicas de ingeniería con elementos vegetales para favorecer la estabilización superficial y controlar determinados procesos erosivos.
Puede complementar las medidas de protección de taludes, especialmente en proyectos donde se busca recuperar la cobertura vegetal y reducir la degradación del terreno.
Barreras dinámicas
Las barreras dinámicas son estructuras diseñadas para interceptar desprendimientos de rocas y disipar parte de la energía asociada a su impacto.
Su diseño y selección deben considerar la energía estimada de los desprendimientos, la geometría del terreno y las condiciones específicas de instalación.
Control de flujo de escombros
Los Sistemas de Control de Caída de Piedras (SCCP), pueden ser sistemas pasivos o activos. Los sistemas pasivos son más económicos, y allí donde sea posible revegetar los taludes será más conveniente orientar la propuesta hacia una solución combinada de Bioingenieria de Suelos; normalmente compuesta por Geomallas y especies vegetales.
La ventaja del uso de las Geomallas hace que el sistema se adapte mejor a la topografía de los taludes y funcione como disipador de la energía de la caída de las piedras. Los sistemas activos procuran evitar el desprendimiento de las rocas, por lo que demandan de soluciones más robustas, con anclajes importantes.
Para cada proyecto debe hacerse una adecuada selección del tipo de sistema que será necesario. Las Barreras Dinámicas y Mallas de Control de Flujo de Escombros son estructuras metálicas usadas con este propósito por su gran resistencia y alto grado de elongación.